LAS 3 DE LA TARDE, HORA DE LA MISERICORDIA

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Las 15:00 hs (3 pm) es la hora designada como el final de la Crucifixión, el momento de la muerte de Nuestro Señor, el momento más trascendental desde la Creación. Y en la revelación que Jesucristo hizo a Sor Faustina Kowalska, es la hora de su misericordia para el mundo entero, “en esta hora, no le rehusaré nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión”.

Nuestro Señor le reveló a Santa Faustina las 3:00 pm como la “Hora de la gran Misericordia para el mundo entero”, la hora en que “la Misericordia triunfó sobre la justicia”, invitándola a que en esa hora se “sumergiera” en  Su dolorosa Pasión, venerando y alabando la Misericordia Divina, implorando las gracias necesarias para todo el mundo, pero muy especialmente por los pecadores.

“A las tres, ruega por Mi Misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi Abandono en el momento de Mi Agonía.  Ésta es la Hora de la gran Misericordia para el mundo entero.  Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal.  En esta Hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión” (…) (Diario, 1320)

“En esa Hora puedes obtener todo lo que pidas para ti o para los demás. En esa Hora se estableció la gracia para el mundo entero: la Misericordia triunfó sobre la justicia” (Diario, 1572).

Jesús pone tres condiciones para que la oración elevada en la HORA DE LA MISERICORDIA sea escuchada.

  1. Debe ser dirigida a Él.
  2. Debe hacerse a las tres de la tarde
  3. Debe solicitarse por los méritos de su Pasión

A éstas condiciones habría que añadir otras tres más:

  1. La oración debe estar de acuerdo con la voluntad d eDios
  2. La oración debe ser hecha con fe y perseverancia.
  3. La oración debe estar dispuesta a cumplir con el mandamiento del amor activo hacia el prójimo, es decir, la práctica de las obras de misericordia.

“Te recuerdo, hija Mía, que cuantas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi Misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma.  En esa Hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás.  En esa Hora se estableció la gracia para el mundo entero:  la Misericordia triunfó sobre la justicia.  Hija Mía, en esa Hora procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de Misericordia.   Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante.  Exijo el culto a Mi Misericordia de cada criatura,  pero primero de ti, ya que a ti te he dado a conocer este misterio de modo más profundo.”  (Diario, 1572)

 

ORACIONES RECOMENDADAS

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.  (Diario, 476).

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Expiraste Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y el océano de misericordia se abrió para el mundo entero; Oh! fuente de vida, insondable misericordia infinita inunda a el mundo entero derramando sobre nosotros hasta tu última gota de sangre.(Diario 1319)

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Hoy Jesús me dijo: “Deseo que conozcas más profundamente el Amor que arde en Mi Corazón por las almas y tu comprenderás esto cuando medites Mi Pasión.  Apela a Mi Misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente (Diario, 186):

“Oh, Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros: En Tí confío.” (Diario, 187)

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Oh Dios Eterno, en quien la Misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu Misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu Santa Voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos. (Diario, 950).

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Jesús, Verdad Eterna, Vida nuestra, Te suplico e imploro Tu Misericordia para los pecadores. Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te pido luz para los  pecadores. Oh Jesús, recuerda Tu Amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota es suficiente para salvar a todos los pecadores. Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado (…) El Cielo y la tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará Tu Misericordia. ¡Oh, que alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos. (Diario, 72)

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Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.

Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mi prójimo sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.

Ayúdame a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerrare en Tu Misericordioso Corazón. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio.

Que Tu Misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí. Tú Mismo me mandas ejercitar los tres grados de la misericordia. El primero: la obra de misericordia, de cualquier tipo que sea. El segundo: la palabra de misericordia; si no puedo llevar a cabo una obra de misericordia, ayudaré con mis palabras. El tercero: la oración. Si no puedo mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedo mostrarla por medio de la oración. Mi oración llega hasta donde físicamente no puedo llegar. Oh Jesús mío, transfórmame en Ti, porque Tú puedes hacer todo.  (Diario, 163)

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FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Divina misericordia

“Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario,49)

 “Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia” (Diario,699)

 “Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia” (Diario,1109)

“Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario,1517)

“Di a las almas que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi padre.., esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario, 1517)

“..refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de la penas.. Que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como escarlata. La humanidad no conocerá la paz hasta que no se dirija a la fuente de Mi misericordia” (Diario, 699)

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Misericordia Divina

Hola, buen día!

Les escribo para compartirles que hoy viernes Santo comienza la Novena a la Divina Misericordia, es una excelente preparación para ganar la Indulgencia plenaria del día de la Divina Misericordia, el Domingo 12 de Abril del 2015.

Pueden descargar la novena a la Divina Misericordia aquí FOLLETO NOVENA

El Señor me dijo que rezara esta coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo.  Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias“. (Diario, 796)

El día de la Divina Misericordia ( siguiente domingo después del  domingo de Resurrección) nos brinda una promesa muy especial:

En este Día de Fiesta de Nuestro Señor las almas que van a la confesión y reciban la Santa Comunión obtendrán el perdón total de las culpas y de las penas. 

Las palabras textuales de nuestro Señor Jesucristo a Santa Faustina son:

El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. Ese día todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias se abren. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata…. La humanidad no encontrará paz hasta que se vuelva a la Fuente de Mi Misericordia“(Diario, 699).

Tomemos también en cuenta los requisitos que la Iglesia nos ordena para ganar las Indulgencias plenarias.

Puedes leer sobre las Indulgencias aquí

REQUISITOS PARA GANAR UNA INDULGENCIA PLENARIA 

Para ganar una indulgencia plenaria, en año normal o en año santo, debes siempre cumplir los TRES REQUISITOS siguientes:

1. La Confesión.

Hacer una confesión profunda. La confesión puede hacerse el mismo día que se quiere ganar la indulgencia o haberla hecho recientemente. Es importante también que tengamos un deseo sincero de cambiar y dejar nuestros vicios y apegos a seguir en situación de pecado.

2. La Comunión.

Esta debe llevarse a cabo el mismo día en que quiera ganarse la indulgencia.

3. La oración por las intenciones del Papa.

Debes rezar un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria, y ofrecerlas por las intenciones del Papa.

Un poco más sobre las INDULGENCIAS

El Sumo Pontífice, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la Misericordia divina, por los abundantísimos frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.

Los sacerdotes que desempeñan el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de la Misericordia divina, después de la celebración de la santa misa o de las vísperas, o durante un acto de piedad en honor de la Misericordia divina, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5, 7), al impartir la catequesis impulsen a los fieles a hacer con la mayor frecuencia posible obras de caridad o de misericordia, siguiendo el ejemplo y el mandato de Jesucristo, como se indica en la segunda concesión general del “Enchiridion Indulgentiarum”.

Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.
Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría apostólica, el 29 de junio de 2002, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.

CONSOLAR AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS… SALVANDO AL MUNDO

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Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor.
Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.
A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Betrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.
 
La fórmula de este Acto es:

“Jesús, María, oamosalvad las almas

 
Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre.
 
Le decía Jesús: “Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto”(21 de mayo de 1936).
 
“Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme”… “Tengo sed de amor”… (16 de diciembre de 1935).
 
Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”… y a tu prójimo como a ti mismo.
 
Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios.
Esta oración comprende todo:
Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.
 
“¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!”, dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: “Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho”.
 
Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas” pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado.
Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas”, santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias.
Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas”. Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Devolver bien por mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna.
Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María.
¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!
Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo!
Dijo Jesús a Sor Consolata:
“Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas”.
“No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma”. Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: “Jesús, María, os amo, salvad las almas”… En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias.
Dice San Agustín: “Quien salva un alma, asegura su propia salvación”, y quien salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo?
Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve… Repitamos todo lo que podamos este Acto de amor: “JESÚS, MARIA, OS AMO SALVAD LAS ALMAS”, para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo.
Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.
Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo.
Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida.
Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas.
Sor Consolata le pidió un día a Jesús: “Jesús enséñame a orar”. Y he aquí la Divina respuesta: “¿No sabes orar? ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?  
Jesús, Maria, os amo, salvad almas
La importancia de esta invocación, corta pero muy poderosa, se puede entender a través de las palabras que Jesús ha inspirado a sor Consolata y que nosotros leemos en su diario:
No te pido sino esto: un acto de amor continuoJesús, Maria os amo, salvad almas.
Dime, Consolata, qué oración más linda me puedes hacer? Jesús, Maria os amo, salvad almas: ¡amor y almas! Qué hay de más bello?
¡Tengo sed de tu acto de amor! Consolata, ámame mucho, solamente ámame, ámame siempre! Tengo sed de amor, pero de amor total, de corazones no divisos. Ámame tú por todos y por cada corazón humano que existe… Tengo tanta sed de amor… Apaga tú mi sed … Lo puedes … ¡Lo quieres! ¡Animo y adelante!
¿Sabes por qué no te permito muchas oraciones vocales? Porque el acto de amor es más fecundo. Un “Jesús te amo” repara mil blasfemias. Recuerda que un acto perfecto de amor decide la salvación eterna de un alma. Por lo tanto, ten remordimiento en perder un solo Jesús, Maria os amo, salvad almas.
Son maravillosas las palabras de Jesús que exprimen su gozo por esta invocación y, aún más, por las almas que con ésta podrán llegar a la salvación eterna… Esta promesa consoladora la encontramos muchas veces en la obra de sor Consolata, invitada por Jesús a intensificar y a ofrecer su amor:
No pierdas tiempo, porque cada acto de amor representa un alma. De todos los regalos, el mayor regalo que tú me puedas ofrecer es una jornada llena de amor.
Quiero un incesante Jesús, Maria os amo, salvad almas desde cuando te levantas hasta cuando te acuestas.
Jesús no podría ser más explícito y sor Consolata se expresa así:
Tan pronto como me levanto empezar enseguida el acto de amor, y, con fuerza de voluntad, no interrumpirlo más hasta que me acuesto por la tarde, rezando a mi Ángel de la Guarda que, durante mi sueño, rece él en mi lugar… Mantener este propósito constantemente renovándolo de madrugada y por la tarde.
Pasar bien mi jornada… siempre unida a Jesús con el acto de amor; Él transferirá en mí su paciencia, fuerza y generosidad.
El acto de amor que Jesús quiere incesante no depende de las palabras que se pronuncian con los labios, sino es un acto interior, de la mente que piensa en amar, de la voluntad que quiere amar y del corazón que ama. La formula Jesús, Maria os amo, salvad almas quiere ser simplemente una ayuda.
Y, si una criatura de buena voluntad me querrá amar y hará de su vida un solo acto de amor, de cuando se levanta hasta cuando se acuesta (con el corazón, bien entendido), yo haré, por esta alma, verdaderas locuras… Tengo sed de amor, tengo sed de ser amado por mis criaturas. Las almas creen que, para llegar a mí, necesitan una vida austera, penitente. ¡Ves cómo me transfiguran! Me hacen temible, mientras yo soy solamente Bueno! ¡Cómo olvidan el precepto que yo os he dado: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, etc… “! Hoy, como ayer, como mañana, a mis criaturas pediré solamente y siempre amor.

ORACIÓN MILAGROSA

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El Santo Cura de Ars (San Juan María Vianney)  decía frecuentemente que, por experiencia propia, la siguiente oración, rezada llenos de confianza, en grandes intenciones tanto públicas como personales, casi obra milagros.

Dice así:

Oh Madre de Jesús, por Tus incomensurables dolores durante la pasión y muerte de Tu Hijo divino, y por las amargas lágrimas que derramaste, te pido que ofrezcas en sacrificio el cuerpo santo, cubierto de heridas y de sangre de nuestro Redentor, junto con Tus dolores y lágrimas, al Padre Celestial, para la salvación de las almas y para adquirir las gracias que te pido suplicante …..( aquí se mencionan la gracia que se espera)

Jesús, María os amo, salvad a las almas y a los consagrados. (Tres veces)

 

 “Hijos míos” decía él, cuando predicaba lleno de emoción desde el púlpito y añadía a lo anterior: “tomen esto muy en cuenta! Cada vez que he recibido una gracia, es porque la he pedido de esta manera. Esta oración no falla nunca” Amén.

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA POR ARGENTINA

Aborto en Argentina

Esta Novena a sido dictada por Jesús a un profeta llamado Gustavo en Argentina, Dios se manifiesta en ésta época de difíciles cambios para brindarnos un camino seguro ” Su corazón Misericordioso”. Si te interesa conocer un poco más de éstos mensajes puedes acceder al blog: uncióncatólica.blogspot.mx

Jesús nos pide que la recemos para mitigar la Justicia Divina si en Argentina se legaliza el Aborto. El aborto es un pecado que clama Justicia pues se asesina a almas inocentes por quien debiera protegerle la vida  y brindarle seguridad y cariño…sus padres; encontrándolo justificado al pensar que cada mujer decide sobre su cuerpo y cúantos y cuando tener a sus hijos. La novena comenzaría el 29 de Noviembre del 2012 para terminar el 8 de Diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Oremos juntos.

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Primer Día: Orarán y suplicarán por vuestros gobernantes, para que no aprueben esta ley de muerte, abran sus ojos, pidan perdón por sus pecados y se sumerjan en los abismos insondables de Mi Misericordia. Apelarán a Mi Misericordia para que sus corazones se conviertan en carne y sean ejemplo de padres y madres para el pueblo que tanto necesita de ellos. Ejemplos de amor, caridad, entrega y solidaridad por el más necesitado. Al final de nuestra oración decimos la siguiente jaculatoria:

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Segundo Día: Suplicarán por vuestra iglesia, por la jerarquía, por vuestros sacerdotes y todos sus integrantes, para que Mi infinita Misericordia abra sus corazones adormecidos por el mundo y sean movidos en defensa de la vida de mis pequeñas criaturas, que cada accionar sea imitación mía y de Mi Madre, María. Para que el silencio de sus voces se conviertan en potentes voces que con dulzura y amor, hagan conocer cuanto daño hacen aquellas personas que aprueban el aborto y que si han caído en tal pecado mortal, hagan saber que Mi Corazón está abierto y dispuesto para que vengan y se dejen abrazar por mis rayos misericordiosos y todo sea consumido por Mi Infinito Amor.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Tercer Día: Suplicarán e implorarán por la pronta salvación y arrepentimiento de las madres que desean deshacerse de sus hijos por medio de la muerte. De la misma manera, orarán para sus padres y parientes para que defiendan con valentía la vida más allá de los perjuicios sociales, la vida está por encima toda cuestión del mundo. De la misma manera que les he dado la vida por cada una de mis criaturas, deseo que la defiendan con fuerza e intensa entrega y confiada en Mi Inagotable Misericordia. Pedirán por las conversión de las personas que han llevado a sus hijos a que cometan el acto horrendo y manchen sus manos con la sangre de los indefensos, deben saber mis amadas almas que pronto ya no habrá tiempo para el cambio y la sangre de los indefensos será la juez de vuestras almas.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Cuarto Día: Suplicarán y pedirán por los profesionales intervinientes que apoyan la matanza de los niños por nacer, para que sus manos se conviertan en dulces de herramientas a favor de la vida y no en armas que la extinguen. Pedirán por ellos incesantemente, para que sus corazones adoquinados por la ciencia del mundo se conviertan en un corazón suave y amoroso por la vida, cuando vean a sus hijos delante de ellos vean a los indefensos que han asesinado, entonces estaré esperando con lo brazos abiertos para perdonarlos como el hijo pródigo que retorna a la casa de su padre.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Quinto Día: Pedirán y suplicarán para que los rayos de Mi Infinita Misericordia tengan piedad para aquellas criaturas que luchan por exterminación de la vida de los indefensos, por los ateos e instituciones dedicadas a la matanza de los míos. Para que los rayos de mi infinito amor se sobrepongan sobre la Justicia Divina, y en el día del Juicio el amor pese mayor a la condena. Pero si vuelven confiados a Mi Corazón Misericordioso nada de esto será puesto en la hora de la Santa Justicia.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Sexto Día: Suplicarán para la pronta conversión de los agentes de la masonería que trabajan para el príncipe de las tinieblas, para que abran sus ojos y vean en el error que han caído, se aferren a la cadena irrompible de mi misericordia y puedan huir a mis brazos que los esperan para amarlos y hacerles conocer aquello que han perdido, la vida misma, la cual deseo devolverla solo por amor. Que los rayos de Mi Misericordia sean armas poderosas para destruir todo plan que vaya o atente contra mis pequeñas criaturas, ya que son ellos los agentes pensantes de la matanza de los pequeños.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Séptimo Día: Suplicarán para que Mi Insondable Misericordia se derrame en todo el pueblo argentino como cascada inagotable de agua viva en sus corazones, y de este modo lave todos sus pecados, los repare y convierta a corazones en caritativos y defensores de la vida, que sean un ejemplo de misericordia para el mundo. Que todas las voces unidas bajo el amparo de los Sagrados Corazones del Señor de la Misericordia y de la Reina y Madre de la Misericordia hagan saber a sus gobernantes del valor de la vida.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Octavo Día: Suplicarán por los perseguidos por defender la vida de los inocentes para que mis océanos de misericordia los aliente a luchar así sea el último suspiro de sus vida por amor los pequeñines, para que mi rayos misericordiosos les de la vitalidad de ser fieles y leales al Señor que venció a la muerte, sabiendo que vuestro triunfo está en Jesús, el Hijo de Dios, es seguro y que no dejará a ninguna de sus ovejas sin recompensa. Pedirán y apelarán por la salvación por méritos de Mi Misericordia por sus perseguidores, para que también sean agradables a la mirada del Padre y la justicia no caiga sobre ellos, sino que se conviertan en perseguidores de amor por el más débil. Perseguidores de las almas que desprecian la vida, perseguidores como el Apóstol Pablo, un lobo convertido en cordero. El perseguido por defender la vida que aprenda a amar al que lo odia y lo persigue, quizás lo convierta y el Dios se valga de él para su Infinito Plan.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Noveno Día: En ese día, 8 de diciembre, entregarán todas vuestras súplicas de los 8 días anteriores a las manos de Mi Amada Madre, Reina de la Misericordia para que junto conmigo, su Hijo presentemos las ofrendas de mis ovejas fieles al Padre Eterno y encuentre agradable el sacrificio de los amantes de su Señor. En ese día, el sacrificio y esfuerzo de los ocho días serán llevados de la mano de María en la Santa Misa, donde deseo cubrir a la nación completa y desde aquí me esparciré al mundo como una explosión de luz que todo lo abarca en medio de la noche. Donde el barco que estaba perdido encuentre la costa en medio de la tormenta nocturna por medio del faro de Mí Divina Misericordia. En ese día, la victoria de Infinita Misericordia sobre las tinieblas será inminente. Si vuestra nación no aprueba el aborto, Yo junto con Mi Madre y mi rebaño fiel habremos triunfado definitivamente sobre la noche, porque muchas almas en ese día serán rescatadas de la perdición eterna.

JACULATORIA: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí Confío.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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Una hermosa forma de seguir luchando en contra del Aborto, a favor de la vida es con el Rosario de los No Nacidos, que trae consigo hermosas promesas, entre ellas salvar del aborto a un bebé por cada Ave María rezada con el corazón.

FIESTA DE LA MISERICODIA

La FIESTA DE LA MISERICORDIA DIVINA, nos brinda un hermoso regalo que brota del mismo corazón traspasado de Jesús.

Palabras de Jesús a Sor Faustina ( Diario Espiritual)

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia”
“Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mí misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas”
“En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias”
“Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata”
“Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico”
“La humanidad no conocerá paz hasta que se dirija a la Fuente de Mi misericordia.” (Diario 699)
“Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi misericordia. Si no adoran Mi misericordia, morirán para siempre. Secretaria de Mi misericordia, escribe, habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia” (965)
“Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi misericordia” (1109)

Por eso, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la Misericordia divina, por los abundantísimos frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.

Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.

Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría apostólica, el 29 de junio de 2002, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.

QUÉ QUIERE DECIR ESTO?

Es decir, quien arrepentido se confiese y comulgue el Domingo de la Divina Misericordia, podrá recibir el perdón de las culpas y de las penas de sus pecados, gracia que recibimos sólo en el Sacramento del Bautismo o con la indulgencia plenaria. O sea que si su arrepentimiento ha sido sincero y si cumple con las condiciones requeridas (confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del papa y desapego a todo tipo de pecado incluso venial), el alma queda como recién bautizada, libre inclusive de las penas del purgatorio que acarrean nuestros pecados aun perdonados ( ya confesados). Pues aunque cuando nos confesamos se nos perdonan los pecados que confesamos, nuestra alma queda lastimada, manchada, herida,  dañada por el pecado. Y es en el purgatorio donde tenemos que terminar de purificar nuestra alma para poder ir al cielo.

La FIESTA DE LA MISERICORDIA, nos brinda la oportunidad de limpiar nuestras almas, aún de estas penas!!!! Éste 2012 será el Domingo 15 de Abril!!

Una excelente preparación para ésta hermosa fiesta, es ofrecerle a nuestro Señor la Novena a la Divina Misericordia.

Si deseas recibir un folleto para un examen de conciencia que te ayuda a prepararte para una buena confesión, solícitalo en los comentarios 🙂